viernes, 22 de marzo de 2013

La Eternidad del Conocimiento



Este espacio ha sido creado con la intención de compartir información, poesía, literatura y todo lo que tenga que ver con el amor al saber




                                                       


“Mi confrontación con la docencia”.
 Por: Claudia Carrillo Navarro
El Año 1994 un año antes de egresar de la Licenciatura en Sociología en la UAM Xochimilco, estaba en busca de definiciones en el mundo laboral como parte de un proyecto personal; y si no más recuerdo  un día, en un momento de soledad, sentada en una jardinera después de clase, caía en la cuenta que también estaba en medio de un parte-agüas en la historia de nuestro país:
-          El primero de enero de ese año un movimiento social comandado por un personaje llamado “Subcomandante Marcos” anunciaba el fin de una serie de arbitrariedades cometidas por un sistema político injusto: “el mal gobierno”; así lo definían nuestros indígenas que poco a poco se enlistaban en el Ejército de Zapatista de Liberación Nacional, en busca de mejores condiciones de vida. Once meses después los medios de comunicación se encargaban de anunciar a la población una noticia que impactaría a la economía mexicana, pero sobre todo a la clase trabajadora. La devaluación del peso mexicano. El sueño había terminado, la promesa de llevarnos al primer mundo se desvanecía en medio de un caos. Los actores principales de tal situación corrían a esconder sus grandes fortunas a los bancos suizos, no sin antes solicitarles a sus servidores incondicionales, los medios de comunicación, confundir,  distraer a la ciudadanía. El modelo económico neoliberal había surtido su efecto negativo.
A partir de la reflexión de esos días supe que mi trinchera tenía que estar en las aulas, con  esas conciencias a flor de piel y capaces de transformar el mundo.
En aquellos ayeres,  la vida se me presentó como una encrucijada de alternativas: la familia o mi profesión, mi lugar de origen u otro, etcétera. Finalmente confirmé el camino hacia la labor docente. Mi primer día de clases en la ciudad de Cancún fue toda una aventura ya que si bien es cierto, ya había tenido cierto encuentro con la formación de estudiantes, esta no había sido de manera formal.
Ese día me presente con cierto nerviosismo en la dirección del Plantel de Colegio de Bachilleres plantel Cancún I. en el umbral de mi iniciación se encontraba cierto personaje cargado con un  alterón de documentos, mismos que me entrego al tiempo que me señalaba en donde se encontraba el grupo al que en primera instancia atendería. Así que me dirigí al encuentro de ese grupo de jóvenes expectantes. Recuerdo muy bien que recurrí a mi alma mater para que me guiara, en este formidable quehacer. Los resultados fueron verdaderamente gratificantes ya que la respuesta de esos estudiantes fue verdaderamente positiva.
El modelo educativo de la Universidad de la que orgullosamente egrese está basado en lo que hoy se conoce como constructivista. De ahí que algunos profesores se sorprendieran de las estrategias y técnicas que utilizaba.
En el año de  1996  solicité trabajar en una Universidad en la ciudad de Aguascalientes y me fue concedida la oportunidad, desde entonces he trabajado en la educación media superior y superior. Para 1999  con un padecimiento que requería atención médica y tratamiento regrese a vivir a la Ciudad de Cancún donde más por la obligación que por gusto me tomé dos años “sabáticos”.  Desde el 2001 trabajo para el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos Plantel Cancún y para la Universidad del Caribe.  Ambas instituciones me han dejado grandes satisfacciones. No obstante si he cuestionado en diversas ocasiones la falta de autonomía que tienen, sobre todo cuando se ha tratado de Reformas Educativas desprovistas de una visión humana y si encaminada a formar una masa de trabajadores calificados para servir al sistema.  
En ese mismo sentido he sentido también que he desarrollado cierto grado de frustración, ya que el sistema educativo para el cual trabajo e incluso el desinterés de muchos compañeros docentes nos ha ido convirtiendo en meros operadores del proceso educativo. El oficio del docente es un “arte” articulado de actividades creativas y creadoras.

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